Cocina musical

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Dado el vasto terrotorio de la Gastronomía y siguiendo en línea con nuestro anterior informe "Hay música en la cocina", hemos sentido curiosidad por las distintas formas de abordar la custión según la feria que se camine.
Así, el video que aquí sigue, previa referencia histórica, es un novedoso botón de muestra, así como los diseños innovadores de la Orchestra Kitchenware, que esperan hacia el final.

Esperamos que lo disfruten...


Un “Oscurantismo” pleno de luz

Entre los siglos V y XV se traza históricamente la línea que comprende al llamado Medioevo. Supo llamársele la Edad del Oscurantismo, debido a la imposición de límites y cuestionamientos en todo lo que se observara como herramienta de propagación de ciertos conocimientos, en especial los que interfirieran en los dogmas ya establecidos por la Iglesia, cuyo brazo derecho era en ese entonces una institución tristemente famosa conocida como La Santa Inquisición.

En las aldeas inglesas de aquellos tiempos, solían montarse pequeños teatros en los mercados y es allí donde germina lo que entonces se llamó “busking” y cuya fermentación y producto final fue perfeccionado por el genial grupo STOMP, de quien nos ocuparemos esta vez, dado que ellos se han metido de lleno en un terreno bien nuestro: la Cocina.

Busking es un término británico usado en muchas áreas del mundo de habla inglesa y en territorios británicos anteriores, tales como Canadá. Comprende la ejecución de música con interferencia de la danza, pudiendo realizar esta tarea valiéndose de lo que se encuentre a mano. Puede incluir malabares, magia y todo tipo de entretenimiento. En Estados Unidos, se llama buskers a los ejecutantes de la calle o músicos de la calle.

Hubieron de pasar varios siglos para que finalmente en 1991, en Brighton, Luke Cresswell y Steve McNicholas dieran una vuelta de tuerca a lo que venían desarrollando como “Buskers” y montaran una compañía en la que el movimiento, la danza y la percusión cotidiana se dieran la mano de un modo natural.
Asi nació STOMP, un grupo de percursionistas que sacan ritmo de cualquier elemento cotidiano, desde zapatos y palmas, hasta tachos de basura, revistas, platos o señales de tráfico. Si hace ruido, consiguen musicalidad. Paseando por 42 países en sus 14 años de existencia, con cinco compañías y más de diez mil representaciones y nueve millones de espectadores, este grupo sigue superándose con sus actuaciones, cortos, anuncios de televisión o incluso películas en formato Imax. Usando materiales reciclados de la basura, como bolsas o vasos de papel, los ocho artistas interpretan con gran precisión todo tipo de ritmos, desde impresionantes batucadas hasta ritmos que parecen suaves melodías en piano...

Sin hablar, pues el gesto es el idioma internacional, consiguen una complicidad con el público, al que hacen partícipe de los ritmos, consiguiendo que, además de ser un espectáculo puramente musical tenga toques de comedia, arrancando entre tema y tema las risas de un público que, amante del tipo de música que sea, no puede más que salir maravillado.


Kitchen - STOMP







"En la mesa no se juega..."













Ahora la música puede acompañar el momento de la comida y no hablamos de escuchar una sonata mientras se cena, sino de ser los propios comensales quienes comiencen a generar sonidos con los mismos utensilios y accesorios que tienen a mano.

Sucede que los diseñadores Hyuh Jin Lee, Chooi-Leng Tan y Hye Ryoung Cheon tuvieron la maravillosa y muy creativa idea de dar forma a estos productos, los Orchestra Kitchenware, que cuentan con la particularidad de encontrarse inspirados en diferentes instrumentos musicales y pueden hacer de la hora del almuerzo o la cena un verdadero concierto.


De este modo el sitio donde colocar algunos utensilios cuenta con la forma de un pentagrama con clave de sol incluida. Y esto es sólo el principio...

Otros de los elementos de la colección son el salero y el pimentero que funcionan como maracas. Las copas de vino, a las que llamaron "Do-Re-Mi", podrán sonar gracias a la ayuda de unos palillos y un plato llamado "Guitar Plate" con unas cuerdas que lo atraviesan que sirven para apoyar el alimento y lo hacen sonar como una guitarra.


Completan esta orquestra gastronómica unos accesorios ideales para sushi. Se trata de un plato con la superficie irregular que puede sonar al rozarlo con los palillos.




En fin, muchas veces la mejor musa para una mente creativa es el puro aburrimiento...

Como sea, un momento de dispersión entre receta y receta no viene mal de vez en cuando.


Informe de Natalia Jaime

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